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Desfibriladores en espacios públicos, 4 Comunidades Autónomas lo regulan.

Una niña de 11 años salva la vida a su abuelo al sufrir una parada cardiorespiratoria
20.06.2016

La instalación de desfibriladores en espacios públicos solo está regulada en el País Vasco, Cataluña, Andalucía y Canarias, que han desarrollado una normativa propia a favor de la cardioprotección.

Un decreto de 2009 incentiva la instalación de desfibriladores semiautomáticos (DESA) fuera del ámbito sanitario en toda España, aunque se está todavía lejos de una homogeneidad legal sobre su colocación y en cuanto a los requisitos sobre la formación para su uso o registro.

El uso de esta tecnología aumenta hasta el 90 por 100 las posibilidades de sobrevivir a un paro cardíaco en los 5 primeros minutos.

En España se producen cada año aproximadamente 30.000 muertes al año por paradas cardiorrespiratorias, cifra que podría reducirse de manera significativa si se aplicara la desfibrilación a la víctima en los 5 primeros minutos Tras un paro cardíaco, el índice de supervivencia en nuestro país se sitúa en el 4 por 100, mientras en Estados Unidos el porcentaje que se eleva hasta el 50 por 100 gracias a la  presencia masiva de DESA.

Los DESA son desfibriladores de uso público que requieren poca capacitación para su manejo. Advierten en el momento de la descarga al usuario, indicándole que hay que separarse del paciente y pulsar el botón que activa la desfibrilación y le muestran los pasos a seguir durante todo el proceso

En este escenario resulta llamativo que sólo cuatro Comunidades Autónomas (CCAA) hayan establecido la obligatoriedad de instalar estos equipos en los espacios públicos: País Vasco, Cataluña, Andalucía y Canarias según B+Safe, empresa especializada en la aplicación de tecnologías innovadoras en la seguridad corporativa a nivel de accesos, bienes y personas.

En 2009 el gobierno español sentó las bases para la regulación de la presencia de DESA en el Real Decreto 365/2009, de 20 de marzo que establece las condiciones y requisitos mínimos de seguridad y calidad en la utilización de estos equipos fuera del ámbito sanitario.

La normativa pone en valor la importancia de la protección de la salud y cómo los desfibriladores pueden ayudar a salvar vidas en casos de paradas cardiorrespiratorias  causadas en un 85 por 100  de los casos por la fibrilación ventricular, según avalan organismos médicos internacionales. Sin embargo, deja en manos de las CCAA el establecimiento de los requisitos para su uso.

“La realidad es que trece CCAA carecen de normativa propia al respecto. Resultan especialmente llamativos los casos  la Comunidad de Madrid y la Comunidad Foral de Navarra tienen dicha legislación en borrador o pendiente de aprobar”, Nuño Azcona, Director General de B+Safe.

Las CCAA sin legislación son: Madrid, Galicia, Asturias, Cantabria, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia,  Islas Baleares, Castilla La Mancha, Extremadura, Castilla León, La Rioja,  Navarra. Tampoco la tienen las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Se da la circunstancia de que las cuatro CCAA que han desarrollado normativa propia  para aplicar la cardioprotección en su territorio, lideran la presencia de DESA en espacios públicos en nuestro país, según destaca B+Safe.

“En España está aumentando el interés de las Administraciones Públicas por impulsar la creación de zonas cardioprotegidas, en especial en lugares que registran gran tránsito de personas Sin embargo, aún estamos a gran distancia de países como Francia nuestro país vecino, donde la presencia de desfibriladores es ocho veces superior a la de España”, asegura Nuño Azcona, Director General de B+Safe.

“Debemos avanzar en el impulso de la legislación en este materia en nuestro país y homogeneizar la que ya existe, un paso clave para desarrollar una cultura de la cardioprotección similar a la que existe en las sociedades más avanzadas, entre las que destacan algunas ciudades norteamericanas que aseguran el acceso a un desfibrilador en menos de 3 minutos. Incluir los desfibriladores en la normativa de Prevención de Riesgos Laborales de las empresas sería un paso muy importante, que permitiría salvar muchas vidas”, añade.

Espacios cardioprotegidos

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población, ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos. Estas zonas cuentan con, al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro  hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador.  El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardíaco repentino es de un máximo de 5 minutos.

Hay identificados cuatro pasos críticos para tratar el paro cardíaco repentino, denominados Cadena de Supervivencia:

  1. Reconocimiento y llamada al servicio de emergencia.
  2. Una rápida resucitación cardiopulmonar (RCP)
  3. Desfibrilación temprana.
  4. SVA y cuidados post-resucitación.

En Europa, el paro cardíaco es una de las primeras causas de mortalidad y en España se dan más 40.000 por año. En nuestro país, tras una enfermedad cardiaca, el índice de salvación se sitúa en un 4 por 100 mientras en EEUU se sitúa ya en un 50 por 100, gracias a la implantación masiva de Desfibriladores. El plazo de intervención para salvar a una víctima es de no más de 4-5 minutos. Además, por cada minuto que se pierde, hay un 10 por 100 menos de probabilidad de supervivencia.

 

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